Article updated on 13/07/26
¿Qué es la seguridad informática?
La seguridad informática, también conocida como seguridad de TI, es el conjunto de prácticas, tecnologías y procesos diseñados para proteger los activos digitales de una organización — incluyendo sistemas, redes, dispositivos, aplicaciones y datos — frente a accesos no autorizados, ciberataques, filtraciones de datos y otras amenazas maliciosas.
A diferencia de la ciberseguridad, que se centra principalmente en amenazas digitales, la seguridad informática abarca también medidas de protección física, como el control de acceso a centros de datos y la gestión de dispositivos físicos. Para las organizaciones modernas, una estrategia de seguridad informática eficaz no es opcional: es una condición operativa fundamental para mantener la continuidad del negocio y la confianza de los clientes.
Tipos de seguridad informática
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Seguridad de red: protege la infraestructura de comunicaciones frente a intrusiones, ataques DDoS y accesos no autorizados.
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Seguridad de endpoints: protege los dispositivos individuales — portátiles, móviles, servidores — que se conectan a la red corporativa.
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Seguridad en la nube: garantiza que los entornos cloud y los datos almacenados en ellos estén protegidos frente a accesos no autorizados y configuraciones incorrectas.
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Seguridad de aplicaciones: protege el software frente a vulnerabilidades, inyecciones SQL y otras formas de explotación del código.
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Seguridad física: incluye medidas como el control de acceso a centros de datos, cámaras de vigilancia y gestión de dispositivos físicos que complementan los controles digitales.
Los 4 principios fundamentales de la seguridad informática
Toda estrategia de seguridad informática sólida se construye sobre cuatro principios fundamentales:
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Confidencialidad: garantizar que la información solo sea accesible para quienes tienen autorización. En la práctica, esto se traduce en controles de acceso basados en roles, cifrado de datos y políticas de mínimo privilegio.
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Integridad: asegurar que los datos no sean alterados de forma no autorizada durante su almacenamiento o transmisión. Las organizaciones lo implementan mediante firmas digitales, registros de auditoría y controles de cambio.
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Disponibilidad: garantizar que los sistemas y datos estén accesibles cuando los usuarios legítimos los necesiten. Los ataques DDoS y el ransomware atacan directamente este principio, con consecuencias operativas inmediatas.
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No repudio: asegurar que las acciones realizadas sobre un sistema puedan ser atribuidas de forma inequívoca a su autor, lo que es crítico para la auditoría y el cumplimiento normativo. Este principio es especialmente relevante en sectores regulados como el financiero o el sanitario.
En 2021, más de 60.000 organizaciones en todo el mundo descubrieron que habían sido comprometidas — no porque sus equipos de seguridad detectaran algo, sino porque Microsoft anunció públicamente que cuatro vulnerabilidades de día cero en sus servidores Exchange llevaban casi tres meses siendo explotadas activamente. Tres meses. En ese tiempo, los atacantes tuvieron acceso libre a sistemas, datos y redes corporativas sin que nadie lo supiera.
Este caso no es una anomalía histórica. Es un recordatorio de que la mayor amenaza para la seguridad informática de una organización no siempre es la sofisticación del ataque — es la falta de visibilidad sobre lo que ocurre dentro de su propia infraestructura. Y esa es una brecha operativa que muchas organizaciones, incluso las más grandes, todavía no han cerrado.
Debido a errores de codificación en los servidores, los piratas informáticos solo necesitaban conexión a Internet y acceso a sistemas administrados localmente para solicitar datos, implementar malware y tomar el control de los servidores de la empresa. La mayoría de las solicitudes fueron aprobadas porque parecía que provenían de los servidores Exchange, lo que llevó al personal de Microsoft a pensar que eran legítimas. El ataque explotó las siguientes cuatro vulnerabilidades y exposiciones comunes(CVE, del inglés Common Vulnerabilities and Exposures), un catálogo estandarizado mantenido por MITRE que asigna un identificador único a cada vulnerabilidad de seguridad conocida:
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CVE-2021-26855 (una vulnerabilidad de falsificación de solicitud del lado del servidor (SSRF, Server-Side Request Forgery), que permite a un atacante inducir al servidor a realizar solicitudes a recursos internos no autorizados. Una vez explotada, se establecen conexiones HTTPS para autenticar el acceso de los usuarios), con una puntuación CVSS — Sistema de Puntuación de Vulnerabilidad Común, un marco estándar para medir la gravedad de las vulnerabilidades de software — de 9.1
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CVE-2021-26857, con un CVSS de 7,8
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CVE-2021-26858, con un CVSS de 7.8 (los piratas informáticos podrían entonces implementar shells web para establecer conexiones de puerta trasera y poder acceder remotamente a un sistema informático).
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CVE-2021-27065, con un CVSS de 7,8
Los ataques (exploits) de día cero se producen cuando un ciberataque se aprovecha de un fallo de seguridad desconocido en el software o hardware de un ordenador. El término «día cero» hace referencia al hecho de que el proveedor tiene cero días para corregir el fallo antes de que sea explotado. Su gravedad puede variar mucho, pero el ejemplo anterior de Microsoft en 2021 ilustra cómo tres meses de exposición a un error que le da a un atacante acceso a un sistema o red puede ocurrir sin que nadie se dé cuenta o lo solucione.
Otro ejemplo de ataque (exploit) de día cero es el CVE-2022-4135 de Google Chrome en 2022(su octavo exploit del año). El ataque fue un desbordamiento del búfer, que es una vulnerabilidad que permite que los datos se escriban en ubicaciones prohibidas sin ser verificados. Este tipo de ataque provoca corrupción de datos, ejecución de código arbitrario y elusión de los controles de seguridad.
Los principales riesgos de seguridad informática que enfrentan las organizaciones
Más allá de los exploits de día cero, las organizaciones se enfrentan a un espectro amplio de amenazas que conviene conocer y gestionar de forma sistemática.
Malware
El malware es software malicioso diseñado para infiltrarse, dañar o tomar el control de sistemas sin el consentimiento del usuario. Incluye virus, troyanos, spyware y ransomware. Su impacto va desde el robo de datos hasta la paralización completa de operaciones, con costes de recuperación que pueden superar con creces el coste del ataque inicial.
Ataques de phishing
El phishing consiste en engañar a los usuarios para que revelen credenciales, datos financieros u otra información sensible, generalmente a través de correos electrónicos o sitios web fraudulentos que imitan fuentes legítimas. Es el vector de entrada más común en las brechas de datos corporativas, precisamente porque explota el factor humano en lugar de vulnerabilidades técnicas.
Contraseñas débiles o comprometidas
El uso de contraseñas débiles, reutilizadas o expuestas en filtraciones anteriores sigue siendo una de las causas más frecuentes de acceso no autorizado. Una sola credencial comprometida puede ser suficiente para que un atacante se mueva lateralmente por toda la red corporativa.
Software sin parchear
Las vulnerabilidades en software desactualizado son una puerta de entrada habitual para los atacantes. Los casos de Microsoft Exchange en 2021 y MOVEit en 2023 son ejemplos directos de cómo la demora en aplicar parches — o la ausencia de un proceso de gestión de parches riguroso — puede tener consecuencias masivas.
Amenazas internas
No todas las amenazas provienen del exterior. Empleados descontentos, errores humanos o cuentas comprometidas de usuarios internos pueden causar daños significativos, especialmente cuando los controles de acceso no siguen el principio de mínimo privilegio.
Ataques DDoS
Los ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) saturan los sistemas con tráfico malicioso hasta hacerlos inaccesibles. Su impacto es principalmente operativo — interrupción del servicio, pérdida de ingresos, daño reputacional — y pueden usarse como cortina de humo para enmascarar ataques más sofisticados.
¿Cómo afectan los riesgos de seguridad informática a las empresas?
Según el IBM Cost of a Data Breach Report 2023, el coste promedio de una filtración de datos en Estados Unidos fue de 9,48 millones de dólares, frente a 9,44 millones de dólares en 2022. A nivel mundial, en 2023, el coste promedio de una filtración de datos fue de 4,45 millones de dólares estadounidenses.
Las brechas de seguridad pueden hundir el precio de las acciones de una organización. Según Infosecurity Magazine, las empresas que cotizan en bolsa sufrieron, de media, una caída del 7,5 % en el valor de sus acciones tras una filtración de datos. Okta, por ejemplo, perdió 6.000 millones de dólares en capitalización de mercado durante la semana en que se conoció la brecha de su proveedor externo.
Impacto operativo y regulatorio
El impacto de una brecha de seguridad va mucho más allá del coste inmediato de la respuesta al incidente. Las organizaciones pueden enfrentarse a multas regulatorias significativas — el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE permite sanciones de hasta 20 millones de euros o el 4 % de la facturación global anual — así como a costes de inactividad operativa que se acumulan por hora.
El daño reputacional, medido en pérdida de clientes y deterioro de la confianza, puede persistir durante años. Y cuanto más tarde una organización en detectar y contener una brecha, mayor es el coste total: según el IBM Cost of a Data Breach Report 2023, las organizaciones que tardaron más de 200 días en identificar y contener una brecha pagaron de media 1,02 millones de dólares más que aquellas que lo hicieron en menos tiempo.
Ejemplos de ciberataques:
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MOVEit: un ataque (exploit) de día cero de transferencia de archivos que tomó la forma de una inyección SQL de Progress Software.Afectó a más de 62 millones de personas (aproximadamente el doble de la población de California) en 2023. Según estimaciones recogidas por medios especializados, el ataque terminó costándole a la empresa aproximadamente 10.000 millones de dólares.
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23andMe: los piratas informáticos robaron los datos de ascendencia de 6,9 millones de usuarios de la plataforma. Los piratas cibernéticos robaron datos que contenían los nombres de los usuarios, el año de nacimiento, las etiquetas de parentesco de 23andMe, el porcentaje de ADN compartido con familiares y la ubicación que ellos mismos informaron.
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GoAnywhere: la explotación de un ataque (exploit) de día cero, CVE-2023-0669, permitió a los piratas informáticos robar datos de más de cien empresas en 2023.
Cuando ocurre un incidente cibernético, se requieren cantidades exorbitantes de dinero y tiempo para repararlo. En sentido literal, si procede, los afectados deben recibir una compensación adecuada. Del mismo modo, el dinero también debe destinarse a actualizar procesos, procedimientos y hardware. Es necesario dedicar tiempo a educar a los empleados sobre las mejores prácticas de ciberseguridad.
Luego, hay que considerar la pérdida de ingresos por el daño a la reputación. Los clientes deben mantenerse contentos y pagar. Sin embargo, los clientes que necesitan asistencia pueden quedar en un segundo plano, ya que los elementos críticos y/o de alta prioridad que necesitan atención inmediata y que será en lo que tus empleados primero se enfoquen.
Las brechas de seguridad afectan a todos: empresas, clientes y empleados por igual. Es por ello que prevenirlos o evitarlos es la mejor opción para tu negocio. ¿Cómo puedes hacer eso? Con soluciones de monitorización de TI de automatización e inteligencia artificial. Según el IBM Cost of a Data Breach Report 2023, de media, las organizaciones que utilizan IA y automatización para sus protocolos de seguridad ahorran 1,76 millones de dólares en comparación con aquellas que no lo hacen.
Mejores prácticas para prevenir riesgos de seguridad informática
Reducir la exposición a los riesgos de seguridad informática requiere un enfoque estructurado que combine controles técnicos, procesos organizativos y formación continua. Las siguientes prácticas representan la base operativa de una postura de seguridad resiliente.
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Gestión rigurosa de parches y actualizaciones de software: la mayoría de las brechas explotan vulnerabilidades conocidas para las que ya existe un parche. Establecer un proceso sistemático de gestión de parches — con plazos definidos según la criticidad de la vulnerabilidad — es una de las medidas de mayor impacto y menor coste disponibles para cualquier organización.
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Autenticación multifactor (MFA) y control de acceso: la MFA reduce significativamente el riesgo de acceso no autorizado incluso cuando las credenciales han sido comprometidas. Complementarla con políticas de mínimo privilegio — donde cada usuario accede únicamente a los recursos que necesita para su función — limita el radio de impacto de cualquier cuenta comprometida.
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Formación continua en ciberseguridad: el factor humano sigue siendo el vector de entrada más explotado. Los programas de formación periódica — especialmente en reconocimiento de phishing y gestión segura de credenciales — reducen materialmente la probabilidad de que un ataque tenga éxito.
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Segmentación de red: dividir la red en segmentos aislados limita la capacidad de un atacante para moverse lateralmente una vez dentro del sistema. Esta medida es especialmente relevante en entornos híbridos y multi-nube donde la superficie de ataque es mayor.
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Copias de seguridad periódicas y planificación de la recuperación ante desastres: las copias de seguridad regulares — almacenadas de forma aislada de la red principal — son la última línea de defensa frente a ataques de ransomware y fallos catastróficos. Un plan de recuperación ante desastres probado y actualizado determina la diferencia entre horas y semanas de inactividad.
Estas medidas son complementarias entre sí y con las herramientas de monitorización de TI. Ninguna por sí sola es suficiente; su eficacia real proviene de su implementación coordinada dentro de una estrategia de seguridad integral.
Monitorización proactiva de TI: cómo reducir la exposición a riesgos de seguridad
Para complementar tus iniciativas más amplias de ciberseguridad, un enfoque proactivo de la monitorización de TI solo beneficiará positivamente a tu negocio. Si aún no estás invirtiendo en una solución de monitorización de TI que utilice inteligencia artificial y automatización para ahorrar dinero a tu empresa al alertarte sobre cambios y actualizaciones en tiempo real dentro de tu infraestructura de TI, necesitas hacerlo.
Una solución de monitorización de la infraestructura de TI puede mejorar significativamente la seguridad de TI al proporcionar una detección temprana de actividad inusual o anomalías de rendimiento que pueden indicar amenazas a la seguridad, como acceso no autorizado o actividad de malware. Al realizar un seguimiento continuo del rendimiento del sistema y alertar sobre desviaciones de la norma, permite una rápida identificación y mitigación de posibles incidentes de seguridad antes de que se agraven. Recuerda que la monitorización de la infraestructura de TI tiene que ver con el rendimiento y los problemas, y no es una solución de seguridad.
Una herramienta de monitorización de TI proporciona visibilidad en tiempo real de tu infraestructura, red, IoT, nube y aplicaciones. Esta visibilidad elimina los puntos ciegos y, según datos internos de EasyVista, puede reducir los falsos positivos en un 30 %. En caso de ciberataque o incidente rutinario, el mapeo de dependencias y el análisis de causa raíz aceleran la resolución de incidentes de TI. El monitoreo continuo de indicadores clave permite identificar el origen de un fallo de servicio o tiempo de inactividad de forma más rápida.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la seguridad informática?
La seguridad informática, también conocida como seguridad de TI, es el conjunto de prácticas, tecnologías y procesos diseñados para proteger los activos digitales de una organización — incluyendo sistemas, redes, dispositivos, aplicaciones y datos — frente a accesos no autorizados, ciberataques, filtraciones de datos y otras amenazas maliciosas. A diferencia de la ciberseguridad, que se centra principalmente en amenazas digitales, la seguridad informática abarca también medidas de protección física, como el control de acceso a centros de datos y la gestión de dispositivos físicos. Para las organizaciones modernas, una estrategia de seguridad informática eficaz no es opcional: es una condición operativa fundamental para mantener la continuidad del negocio y la confianza de los clientes.
¿Cuáles son los 3 tipos de seguridad informática?
Aunque las clasificaciones varían según el marco de referencia, los tres grandes tipos de seguridad informática son:
(1) Seguridad de red, que protege la infraestructura de comunicaciones frente a intrusiones, ataques DDoS y accesos no autorizados;
(2) Seguridad de endpoints, que protege los dispositivos individuales — portátiles, móviles, servidores — que se conectan a la red corporativa; y
(3) Seguridad de aplicaciones y datos, que garantiza que el software y la información almacenada estén protegidos frente a vulnerabilidades, inyecciones SQL y filtraciones.
En la práctica, las organizaciones maduras no tratan estos tipos como silos independientes, sino como capas complementarias de una estrategia de defensa en profundidad.
¿Cuáles son los 4 principios de la seguridad informática?
Los cuatro principios fundamentales de la seguridad informática son:
(1) Confidencialidad: garantizar que la información solo sea accesible para quienes tienen autorización;
(2) Integridad: asegurar que los datos no sean alterados de forma no autorizada durante su almacenamiento o transmisión;
(3) Disponibilidad: garantizar que los sistemas y datos estén accesibles cuando los usuarios legítimos los necesiten; y
(4) No repudio: asegurar que las acciones realizadas sobre un sistema puedan ser atribuidas de forma inequívoca a su autor, lo que es crítico para la auditoría y el cumplimiento normativo.
Estos principios — conocidos colectivamente como el marco CIA más no repudio — son la base sobre la que se construye cualquier política de seguridad informática sólida.
¿Qué es lo más importante en la seguridad informática?
Si hay un elemento que determina la eficacia de toda estrategia de seguridad informática, es la visibilidad continua sobre el estado de la infraestructura de TI. No puedes proteger lo que no puedes ver. Las organizaciones que sufren las brechas más costosas son, con frecuencia, aquellas que descubren el compromiso semanas o meses después de que se haya producido — como ilustra el caso de Microsoft Exchange en 2021, donde la exposición duró casi tres meses.
La combinación de monitorización proactiva, gestión de parches rigurosa y formación continua de los empleados constituye la base operativa de una postura de seguridad resiliente. Dicho esto, la tecnología por sí sola no es suficiente: los procesos de respuesta a incidentes y la madurez organizativa son igualmente determinantes.
¿Cuál es la diferencia entre seguridad informática y ciberseguridad?
Aunque los términos se usan con frecuencia de forma intercambiable, existe una distinción técnica importante. La seguridad informática es el concepto más amplio: abarca la protección de toda la infraestructura tecnológica de una organización, incluyendo hardware, software, redes, datos y activos físicos.
La ciberseguridad es un subconjunto de la seguridad informática que se centra específicamente en la protección frente a amenazas digitales — ransomware, phishing, malware, ataques de día cero — que se producen a través de redes e Internet. Para los responsables de TI, esta distinción importa porque una estrategia que solo aborda la ciberseguridad puede dejar expuestas vulnerabilidades físicas o de proceso que son igualmente explotables.
¿Qué es CVSS en ciberseguridad?
CVSS, también conocido como Sistema de puntuación de vulnerabilidad común(CVSS), es un marco para comunicar la gravedad de las vulnerabilidades del software. El marco consta de cuatro métricas: base, amenaza, entorno y suplementaria.
¿A qué se refiere el término «día cero»?
El término «día cero» se refiere a cuando una empresa o proveedor de software descubre que hay un fallo en sus sistemas o productos que ya están siendo utilizados o expuestos maliciosamente por piratas informáticos, lo que le da a la empresa cero días para corregir el fallo antes de que quede expuesto.
¿Qué es una botnet?
Una botnet (o red zombie) es un conjunto de dispositivos infectados conectados a Internet (por ejemplo, PC, dispositivos móviles y servidores) que están controlados de forma remota por un tipo común de malware. Los dispositivos infectados buscan vulnerabilidades en Internet con la esperanza de infectar tantos dispositivos conectados como sea posible.
¿Cómo puede la monitorización de TI reducir los riesgos de seguridad informática?
La monitorización de TI actúa como un sistema de alerta temprana que detecta comportamientos anómalos — accesos inusuales, picos de tráfico, cambios de configuración no autorizados — antes de que se conviertan en incidentes de seguridad graves. A diferencia de las auditorías periódicas, la monitorización continua proporciona visibilidad en tiempo real sobre toda la infraestructura: red, endpoints, aplicaciones y entornos cloud.
Según el IBM Cost of a Data Breach Report 2023, las organizaciones que utilizan IA y automatización en sus protocolos de seguridad ahorran de media 1,76 millones de dólares en comparación con las que no lo hacen. Es importante matizar, sin embargo, que la monitorización de infraestructura es una herramienta de detección y rendimiento, no un sustituto de una estrategia de seguridad integral: debe complementar, no reemplazar, las políticas de control de acceso, gestión de parches y formación en ciberseguridad.

